Antropología de Estado

El anti-Edipo

El Anti-Edipo, un libro del filósofo francés Gilles Deleuze y el psicoanalista Félix Guattari. Este volumen presenta una ecléctica mezcla de psicología, economía, sociedad e historia, mostrando cómo los regímenes primitivos, capitalistas difieren en su organización de la producción, inscripción y consumo. Describe cómo el capitalismo canaliza en última instancia todos los deseos a través de una economía basada en el dinero… Aquí, mi aporte referente al libro.

Los fundadores del estado, son quienes forjan un engranaje asesino e implacable, y levantan ante toda perspectiva de deliberación una imposibilidad de hierro.

El complejo de Edipo, se refiere al conjunto de sentimientos, de deseo sexual que tiene el niño por su progenitor del sexo opuesto, el niño siente odio, rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo y atracción sexual por el progenitor del sexo opuesto.

El incesto con la hermana, el incesto con la madre es distinto. El incesto con la hermana implica una categoría de alianza, este matrimonio endogamico es de carácter prohibido, el incesto dentro de la tribu es prohibido, es por ello que para que se convierta en exogamia, dicho matrimonio debe realizarse fuera de la tribu o en los limites del territorio. La exogamia conduce a la existencia de hombre fuera de la tribu, hombres facultados para realizar un matrimonio endogámico con la idea de servir como iniciadores a los sujetos exógamos, este es el deflorador sagrado o iniciador ritual. 

Por su parte, el incesto con la madre implica una categoría de filiación, ella es la madre de la tribu que en matrimonio con el héroe  iniciante lo convierte en rey. 

Son dos consecuencias, unión con la princesa hermana, union con la reina madre, pero este doble incesto no tiene como finalidad producir un flujo inconcluso mágico, sino sobre codificar todos los flujos existentes y lograr que ningún código intrínseco, ningún flujo subyacente escape a la sobre codificación de la maquina despótica. Pero el incesto real barbaro, es tan solo el medio de sobrecodificar los flujos de deseo, no de liberarlos, decir, que la formación imperial que surge en el incesto bárbaro, comienza a reorganizar los diferentes aparatos que mantienen la organización social, sus códigos, sus funciones y las relaciones entre ellos, no escapa la voz y el grafismo y su relación. 

El déspota realiza la escritura y la formación imperial, convierte el grafismo en una escritura propiamente dicha, en legislación, en burocracia, contabilidad, percepción de impuestos, justicia imperial.

Antes del Estado, la inscripción territorial se basa en la marca de los cuerpos, sus sociedades orales tienen un sistema gráfico independiente de la voz, ésta actuando directamente inscribiéndose en los cuerpos, dejando marcas en su superficie.

En la segunda máquina, el código cuenta la riqueza y permite escribir leyes. A la codificación se superpone una sobre codificación trascendente y explotadora. La representación barbara se basa en el incesto originario del déspota, bien con la reina madre, bien con la hermana. La voz en este tipo de representación entran en otras relaciones con el grafismo, transformando éste en escritura que reproduce la voz.

El sistema de crueldad que inscribía los signos sobre el cuerpo se ve sustituido por un sistema de terror que inscribe sus mandatos en piedra. La voz ya no canta, pero dicta, evita, la grafía ya no danza y cesa de animar los cuerpos pero se escribe fijada en tablas, piedras y libros. El ojo se pone a leer, el grafismo se subordina a la voz ficticia de las alturas, que ya no se expresa más que por signos de escritura que emite revelación. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué ha querido decir el emperador, el Dios? La boca ya no habla, bebe la letra; el ojo ya no ve, lee; el cuerpo ya no se deja grabar como la tierra pero se prosterna ante los grabados del emperador, nunca agua alguna lavará el significante de su origen imperial, el señor significante o el significante señor.

Este significante señor permanece siendo lo que es en la lejanía de las ciudades, stock trascendente que distribuye la carencia a todos los elementos de la cadena, de la máquina social, algo común para todos, una común ausencia, instaurador de todos los cortes flujos en un solo y mismo lugar, de un solo y mismo corte, raya que somete a los sujetos depresivos al gran rey paranoico. Que ni un solo órgano mane fuera del cuerpo despótico ni se desenganche de él o lo eluda, pues el déspota ve levantarse ante él, contra él, el enemigo por el cual llegará a la muerte. En ultimas, el incesto involucra solamente al déspota, a la hermana y a la madre, donde la hermana es el representante de la nueva alianza, la madre, el representante de la filiación directa, es decir, son representantes de la sobre codificación.

Así las cosas, el complejo de Edipo no se da por el deseo sexual en términos freudianos, sino que se presenta porque el déspota busca la sobre codificación que representan hermana y madre, ser el príncipe, ser el rey y de esta manera formar el Estado o el punto de inicio para el Estado despótico. 

Deleuze, G., (1972). Capitalisme et Schizophrénie, París, Francia: Paidos.

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